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5 formas de meditar y conectarte contigo

 by Eva
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Meditar no es otra cosa que estar presente. Algunas personas con mucha práctica han logrado aprender a sentarse con las piernas cruzadas, la espalda recta y entrar en una meditación donde su mente se pone en blanco, pero esta forma de meditación no es para todo el mundo. Por eso quiero contarte otras formas de conexión contigo misma que te harán entrar en tu mundo y te darán un descanso de tu mente y la vida cotidiana.

  1. Jardín nuevo

  2. Cuidado personal

  3. Preparar una receta

  4. Una clase de baile

  5. Caminar en la naturaleza

Sigue leyendo y descubre cómo meditar con actividades sencillas que nunca relacionaste con la meditación.

1. Jardín nuevo

Sí, quizás estás pensando que esto no es meditar, pero te cuento por qué sí lo es. Primero, las plantas tienen una vibración especial, cambian nuestro humor y relajan nuestro sistema nervioso. Seguramente has escuchado cómo las abuelas le hablaban a las plantas para que crecieran más fuertes. ¡Las plantas son pura energía! Responden a nuestra vibración y al mismo tiempo nos recargan.

 

Prueba comprar de tres a cinco plantas pequeñas diferentes. Hay de todos los tamaños y precios. Compra también tierra, abono y macetas. Saca un par de horas en la tarde de un fin de semana o en la noche y siembra cada planta en una maceta. Luego elige un lugar de tu casa para ellas. La cocina, el balcón, la sala o tu cuarto. Esto se lee rápido, pero toma más tiempo del que crees. Cuando entres en contacto con las plantas, sentirás sus hojas, querrás tocarlas con suavidad y hacer que se sientan cómodas en la maceta. ¡Es todo un ritual! Estarás tan sumergida en ellas, que te olvidarás de los problemas de la oficina o del miedo que te da la decisión que estás por tomar.

 

Meditar con plantas es una forma de sembrar una semilla. Empezarás a notar dos cosas: primero, las plantas se pondrán bonitas y te sentirás más a gusto en tu casa. Segundo, tu vibración cambiará porque ver los cambios en las plantas, notar cómo las flores nacen y mueren a su tiempo te conectará con la naturaleza. Así que no te preocupes por esos días en los que las cosas no salen bien: ¡todo son ciclos!

 

2. Cuidado personal

Cuando nos estamos depilando las cejas frente al espejo, pintando las uñas o aplicando una mascarilla para hidratar el pelo, estamos en conexión con nosotras mismas. Esto puede parecer algo superficial, pero no lo es. Todo lo que nazca con la intención de cuidarnos para sentirnos mejor, es bienvenido. Lo haces para estar contigo, no para prepararte para otros. Lo superficial no depende de la forma sino la intención con la que lo hagas.

 

Mientras licuamos yougurt, huevo y miel estamos concentradas en preparar una receta que reviva nuestro pelo. Si es sábado, andamos en pijama por la casa y ponemos nuestra música favorita, mejor. Quizás ya haces esto en la peluquería o en un spa y eso está muy bien, pero que te tomes el tiempo de hacerlo tú misma, es parte de la meditación. Cuando te tomas el tiempo de hacerlo para ti, te sientes feliz, conectada y vibrando alto. Ese momento es tuyo y allí no tienen cabida los miedos, ni las inseguridades. Además, puedes diseñar el ritual a tu antojo. Las cejas, las uñas, un masaje en los pies, cortarte el flequillo, hacerte una mascarilla en la cara o en el pelo. ¡Tú eliges! Tu mente estará en pausa, estarás presente y eso es meditar. 

 

3. Preparar una receta

La concentración que necesitas para preparar una receta nueva es mucha y por supuesto cuenta como meditación. Al elegir una receta estás eligiendo pasar tiempo creando algo que te gusta y que sabes que vas a disfrutar. Desde que salgas a comprar los ingredientes, hasta que te comas el último bocado, tu mente estará centrada en el plato y no en las cuentas que hay por pagar o en los recuerdos del pasado.

 

Meditar es algo que haces para ti. No importa si no eres la mejor en la cocina. ¡Nada como los retos porque esos sí que piden toda nuestra atención! Elige una receta intermedia, ni muy fácil, ni muy difícil y procura que los ingredientes los encuentres cerca de tu casa. Cuando los tengas todos, enciende tu playlist favorita y a cocinar.

 

Prepara la mesa y siéntate a disfrutar de tu plato. Sobra decir que el celular debe estar en modo “ahorita vuelvo” para que esto cuente como meditación. Es un ritual de alimentación del cuerpo y del alma, todo lo que hagas por ti te hará sentir más conectada y en paz contigo, como si hubieras pasado una hora cantando mantras, pero de una forma que nunca imaginaste.

 

4. Una clase de baile

 

¿Qué crees que necesitas para una primera clase de zumba, danza contemporánea o ritmos tropicales? ¡Concentración! Es imposible que te aprendas los pasos si estás pensando en la última discusión que tuviste con alguien. Bailar y meditar nos pide estar presentes.

 

Mi consejo es que elijas un tipo de baile que no hayas practicado nunca. Si los ritmos tropicales han hecho parte de tu vida siempre, prueba la danza contemporánea o la samba porque necesitarás estar muy concentrada para aprenderte los pasos.

 

Cuando aprendemos algo nuevo, se crean nuevos caminos neuronales y nuestro cerebro borra cosas que ya no necesita para hacerle espacio a las nuevas actividades. Después de tus primeras clases, tendrás pensamientos nuevos y cuando veas un avance, te sentirás feliz de haberte comprometido contigo misma. Esto no tiene que ser importante para nadie más que para ti.

 

5. Caminar en la naturaleza

Salir a dar un paseo en la naturaleza y concentrarte en los pequeños detalles te saca del flujo natural de la mente. Es otra forma de estar en ti. Busca los planes de caminatas ecológicas en tu ciudad o ve a un lugar que ya conozcas y da un paseo de una hora o más si es posible. Centra tu atención en los árboles, en las flores, escucha el canto de los pájaros, cierra los ojos y siente la brisa en tu cara, respira el aire fresco. Date la oportunidad de aprender de la naturaleza. En una de mis caminatas empecé a sentir una admiración especial por las palmeras porque vi cómo el viento los golpeaba y movía sus hojas, pero ellas seguían allí, fuertes y flexibles. Vi el viento fuerte como los problemas y sentí que quería ser una palmera, flexible, pero con mis raíces fuertes. Sal date la oportunidad de aprender de la naturaleza.

 

Mi consejo es que encuentres tu forma de meditar, algo que te libere del tiempo y del espacio y te haga sentir en conexión contigo misma. ¡Hazlo y cuéntame cómo te va! Estaré pendiente de tus comentarios en nuestras redes sociales.